donde recostarnos a hacer el amor;
tengo mis manos llenas de caricias
para idolatrar tu silueta,
ahogarnos en pasión
y deleitarnos en sexo explícito.
Eternos amaneceres
donde desayunar besos con sabor a café,
recostarme en tu pecho
saciarme del néctar de tu mundo interior.
Que tus piernas se conviertan en enredaderas
para darme contención de deleite
y la rosa más preciada
en este jardín de lujuria
se abra ante mis besos espasmódicos.
Subir la temperatura ambiente
ante el roce de nuestros cuerpos,
desgarrar la realidad a jirones
como tatuarás mi espalda de placer.
Así la locura tendrá sentido,
mis colores serán más intensos
y el jadeo encumbrará el momento...
luego vendrá el atardecer
para acompañarnos en la pasividad del deleite
y en la luz de tu mirada
tendrá sentido estar vivo.
Raúl Bulacio
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