En épocas donde nadie soporta nada
el miedo reina en el aire;
se apodera de a poco de nuestras almas
y se apodera de la vida cotidiana.
Miedo a afrontar una relación,
miedo a perder el trabajo (aunque no nos guste)
y sin poder decidir... si mañana será un día soleado,
el alma se va inclinando hasta quedar de rodillas.
Así, solo los que se atreven... tratan de ponerse de pie;
apoyados en una fuerza que nadie se explica
y, como árboles que resisten tornados,
se doblan pero no se quiebran.
Sostenidos en el espíritu de su niño interior
ese que aún tiene su fortaleza y su fe intacta;
siempre rogándole al viento que se lleve ese mal momento
y que esa tormenta se convierta en solo un recuerdo.
Trata de ser uno de ellos,
infla tu pecho de ganas...
y aprende de la boya de pesca;
que se mantiene a flote hasta en la peor correntada
y solo se hunde para sacar su recompensa.
Raúl Bulacio
No hay comentarios.:
Publicar un comentario