Un aroma... en una calle cualquiera,
un tema musical... que tortura desde una radio
y vuelven a mí los minutos compartidos.
¿Cómo?... ¿cómo lograr olvidarte
si en mis manos conservo
cómo se erizaba tu piel en éxtasis?
Historia prohibida,
tu promesa de ser mi amante sin condiciones,
no entender...
cómo llegaste a mi vida sin querer.
Rogar que mi piel rozara la tuya
para encender la locura
que en oleadas de sábanas...
trastornaba mi propia cordura.
Sombra que se oculta,
lujuria desbordante,
encuentros secretos,
experiencia inexplicable,
miradas encendidas
y derretirnos en pasión.
Amor que no es amor,
es un salto al vacío,
delito sexual,
dogal de frenesí,
caldera de adrenalina clandestina.
Mujer amante,
señora de la censura de mi corazón...
secreto eterno,
memoria con taquicardia,
fruta vedada
de la cual... no se olvida el sabor.
Raúl Bulacio
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