mañana fresca,
un otoño que se aferra...
como el infierno a mí.
Soledad en todo el cuarto,
soledad en la calle...
ni el arco iris se asoma
ya que el sol ha muerto por hoy.
Reina de manto oscuro
que abraza todo mi cuerpo
y vuelvo a entregarme
para descender a las palabras sin sentido.
El corazón se vuelve gótico
y reina sobre la cordura;
cuando una rosa marchita
se ahoga en una copa.
Clavicordio del alma,
sonido lúgubre que inunda el lugar,
delírium trémens de sentimientos,
descenso obligado sin tu amor.
Mis lágrimas negras...
no dejan de estrellarse contra el piso desolado.
Princesa de este corazón oscuro,
¿dónde estás?...
¿en qué lluvia melancólica volverás?
o ¿serás la tumba que contenga mis sentimientos atrapados?...
Una carta que se desdibuja bajo la lluvia,
palabras que ya no tienen sentido
y los sueños colisionan contra la realidad
de un adiós que quedó estampado al cerrar la puerta.
Raúl Bulacio
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