Bosques de cemento,
calles oscuras,
aroma a basura quemada,
protesta popular latente.
Loco por vos,
¿y vos?... ¿dónde?.
¿Sabés?... aún conservo mis banderas,
dañado por la vida...
con heridas de las que brotan palabras,
de noches sin dormir
y aún vivo...
sin explicarme porqué.
Me transforme en una sombra...
para pasar inadvertido,
he aprendido a ser como un trébol
que crece en cualquier lado
y baja sus hojas ante un día malo.
Y así la vida marca los días en el almanaque,
ante mis ojos,
con una lágrima latente
y apretando puños que ya no lanzo.
Ojalá te cruce,
en una esquina con aire de tango
donde te dibujaría una rosa
y te la ofrecería, como si fuera un mimo.
Si tu respuesta fuese una sonrisa...
el cielo volverá a ser celeste
y quizás...
este tren sin destino
cargado de locuras y emociones
encuentre una estación.
Raúl Bulacio
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