Escribi una carta y la puse en una botella... es que me siento un náufrago en esta ciudad de desamores y desencuentros.
Miro hacia los cuatro puntos cardinales... solo cemento y macadam.
Me abrazo a ella... es mi último milagro.
Como todo náufrago tengo que soltar mi mensaje...
Decido dejarlo en una encrucijada de calles en un mar de gente.
Todos pasan y esquivan mi botella, excepto una...
Un señor ensobrado en su uniforme color anaranjado, el cual la levanta y la arroja al camión de residuos.
Allí va mi mensaje...
¿Ignorancia sentimental?.
¿Castigo urbano?.
No me importa... consigo un aerosol de pintura, elijo una pared muda y allí escribo lo que rezaba mi carta: TE NECESITO.
Raúl Bulacio.
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