Ojalá estuvieras aquí
cuando vengo a la calle de mis sentimientos,
en el límite de la noche,
cuando las estrellas se han ido
y la luna se queda observándome.
Me siento en le cordón de la vereda
a ver pasar ríos de amor...
a comprenderlos...
y a no detenerlos.
En este hermoso lugar
han comenzado a crecer florcitas de lujuria y pasión
y me encanta ver como se estremecen...
cuando les digo suavemente tu nombre.
La niebla abrazadora comienza a abandonarme
y desde los bosques de ternura...
las luciernagas forman tu imagen,
hoy más que nunca, te necesito...
porque eres la reina de mi corazón.
Raúl Bulacio
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